Nuestro septimo sentido: el humor
January 10, 2008 – 7:29 amSi digo que a la vida no hay que tomarla muy en serio, seguramente se alzarán muchas voces contra mí.
Sin embargo, ésta es la actitud que han adoptado algunos gigantes de la literatura, de la ciencia (”¿Qué es la ciencia?“), de la filosofía (”Historia de la Filosofía“): el humor (”Sentido del humor“) contra viento y marea.
De ese modo la existencia pierde lastre.
Se hace liviana para caminar, impulsa a volar en pos de Dios (”Siete mil millones de personas y un solo Dios…“) o a cumplir reglas éticas (”La relación Dios-ética“) sin que resulte demasiado estresante hacerlo.
Es cuando la emoción (”La Emoción“) está allí en forma de sonrisa o de risa.
Es cuando actuamos sin solemnidad, no copiando patrones aprendidos sino mostrando nuestra individualidad imperfecta y la imperfección del mundo con la benevolencia del humor-amor.
Los instrumentos del humor
Usamos diferentes anteojos -o microscopios (”El microscopio“) o telescopios (”Instrumentos utilizados en la física“)- para mirar los problemas.
Hay problemas que sí merecen una mirada trágica (”La Tragedia Griega“), y que tienen que ver con nuestra inestable condición de seres humanos atravesados por la vida y la muerte.
Pero esa misma condición de fragilidad podría hacernos sonreír al contemplar el esfuerzo del hombre y de la mujer por perpetuar lo efímero.
Podría darnos la fuerza para entender que lo único seguro y verdadero es el instante presente, y que lo que hacemos con ese instante presente puede tornarlo eternidad, o vacío (uso vacío como palabra que significa más bien anonadamiento y no el profundo y anhelado vacío de los místicos, que es vacío de sensaciones solamente).
Quiénes vieron al mundo con humor
Hay una larga lista de gente que en medio de crudas verdades nos donó el placer de su humor especial.
En literatura ni siquiera debemos remotarnos a tiempos del Quijote (”Senderos del amor en el Quijote de 1615“).
Aquí nomás, a la vuelta de la esquina del tiempo, tenemos un vecino que ha contado espantosas tragedias y levantado y fundado pueblos sin perder el humor: Gabriel García Márquez.
¿Quién no sonrió al leer Cien años…?
Ante la descripción del descubrimiento del primer José Arcadio, cuando un día luminoso anunció a su familia que había descubierto que el mundo era redondo como una naranja hemos reído.
Y más aún cuando llegaban las noticias de otros pueblos donde el mundo ya era redondo hacía casi 500 años, elogiando el empeño de aquel hombre que por su solo esfuerzo había develado un secreto ya muy develado, pero no por eso menos importante.
Y en cualquier lugar de la obra de Gabo hay lugar para una sonrisa, ya que narrando tragedias no se toma sin embargo muy en serio que la tragedia sea absoluta.
Estar vivo y respirar, o estar frente a una hoja de papel en ese instante, saldan cualquier deuda que los males de la Creación puedan tener con él.
Y luego Borges, Cortázar que nos dio instrucciones para subir una escalera junto con otras prodigiosas sutilezas; las humoradas de los músicos, las fiestas de humor de los científicos.
El humor en la ciencia
Es en la ciencia donde más se usa reírse de sí mismo y, a la vez, donde más llama la atención que se use el humor.
Será que los científicos tienen larga experiencia con las verdades rigurosas: saben que no existen, que una actitud de inflexibilidad poco puede llevar a descubrir algo nuevo o a señalar alguna ley errada.
Y el humor es mirar el mundo sin rigor, sin gravedad.
Hace mucho, creo que en los inicios de este blog, les hablé de “El fraude y el humor en la ciencia” un inteligente trabajo que posee nuestro sitio.
Quien lo escribe es sin duda alguien que tiene mucho que ver con la ciencia, y que, además, se divierte a su costa.
Envío
Gracias, Ángel, por otro de tus sabios aportes. Aunque no coincidamos del todo, la parte en la que coincidimos está llena de luz…
Mora Torres
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