El siglo XX y Simone de Beauvoir
January 17, 2008 – 10:57 amEn la historia -si la historia sigue (”¿El Fin de la Historia? Un mercado de trabajo brutal“)- el siglo pasado, el veinte, va a quedar como uno de los más agitados y, a la vez, como el que mayor cantidad de puertas abrió.
Abrió la puerta a las reflexiones sobre cualquier tipo de discriminación (”¿Quién tiene la culpa de la violencia y la discriminación?“).
Abrió la puerta a descubrimientos científicos en todos los órdenes (”El desarrollo del electromagnetismo y su repercusión social“), desde la paleontología (”Paleontología aplicada“), la física (”La física en 2005 y el aprendizaje significativo“) y la medicina (”Historia de la medicina…“) hasta la ahora inmprescindible ciencia de la informática (”La Informática“).
Las escritoras y escritores del veinte (”Principales exponentes de la literatura del siglo XX“), así como los artistas (”Arte abstracto del siglo XX“) -músicos (”Música dodecafónica y serialismo en América Latina“), pintores, escultores- dieron a luz un movimiento que trascendió sin duda el “ismo” en que casi todos quedaron englobados -”modernismo” (”Modernismo y posmodernismo“)-, movimiento que pudo muy bien haberse llamado Renacimiento (”Las revoluciones y el Renacimiento“), al menos Renacimiento II.
No sé muy bien qué se trae el veintiuno (”La formación laboral del siglo XXI“), pero empecemos por recordar a algunos de esos “constructores” del veinte (hubo también bastantes “destructores”).
Quien siento que hoy me abre la puerta es Simone de Beuvoir (”Simone de Beauvoir“), tal vez porque en este mes de enero esa francesa nacida en París hubiera cumplido cien años.
Hipnotizante narradora… (”La hipnohistoria” capítulos 5 y 6).
Desde su primera novela, “La invitada”, pasando por sus “Memorias de una joven formal”, una especie de autobiografía escrita apenas salida de la juventud -donde describe sus primeros encuentros con Sartre-, es tan recordada por su literatura que tal vez sea preferible destacar otro aspecto de su personalidad: el compromiso.
Allí donde existía un debate de ideas o una verdadera batalla intelectual (que las hubo durante su época sobre todos los temas), estaba ella, con su deseo de liberación y sus convicciones a defender a capa y espada, con su anhelo de expulsar del corazón y la mente del ser humano a la mediocridad,
Aparte, su relación con el pensador más célebre de su tiempo, Jean-Paul Sartre (”Jean Paul Sartre en su libro ‘El ser y la nada‘”), fue todo un símbolo de libertad (”La libertad“).
Tanto él como ella tuvieron otros “amores”, lo que no influyó en el afecto de “El Castor” y Sartre (era él quien la llamaba en la intimidad con ese apodo).
Juntos crearon una obra única: el entretejido de sus vidas.
Ese entretejido es, en esencia, la historia del siglo XX, con sus vínculos.
Los vínculos de Sartre y Simone de Beauvoir se extendían para abarcar todos los lugares donde hubiera algún pensador o artista solidario, radiante de humanidad.
Cuando Beauvoir publicó a mediados de siglo su memorable “El segundo sexo”, generó una violenta discusión en el ámbito mundial.
Las ideas sobre la sexualidad de la mujer aún provocan escándalo (”Anorgasmia:desde el punto de vista darvinista, la mujer siempre gana“).
Sin embargo, y sin quererlo, y con un libro de excelencia en estilo y profundidad, se convirtió en best seller.
De allí en más Simone se dedicó a los tres amores para los que había nacido: la escritura (”Metodología de la lecto-escritura“), el feminismo y Sartre.
Mora Torres
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