El doble

August 4, 2008 – 9:23 pm   Ernesto Wolf. En la lista del curso nuestros apellidos eran vecinos, porque después del mío no suele haber muchos apellidos en Colombia (a menos que se trate de uno extranjero o de alguna curiosidad: Yáñez o Zapata, Yammara o Zúñiga). El día del sorteo que nos mandaría o no al ejército, el orden alfabético dispuso que yo sacara la balota antes que él. En la bolsa de terciopelo vinotinto ya sólo quedaban dos, una azul y una roja, donde poco antes hubo casi cincuenta, el número de estudiantes que ese año eran candidatos al servicio. Sacar la balota roja me mandaría al ejército; la otra mandaría a mi amigo. El sistema era muy sencillo. Esto ocurría en el Teatro Patria, un edificio adjunto a la Escuela de Caballería, donde ahora se proyectan malas películas y suele haber, de vez en cuando, una comedia, un solitario concierto, un acto de magia. Un acto de magia, sí, eso es lo que parecía el sorteo...

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