August 4, 2008 – 9:23 pm

Basta murmurar el nombre de Frida Kahlo para que una multitud de admiradores aparezca y aplauda. Pero ¿qué se aplaude: la imagen de una mujer doliente o la calidad de su pintura? Lejos de la irritante fridomanía, Sanford Schwartz decide mirar la obra y el resultado es sorprendente: una artista sin máscaras, una obra dispareja y, ay, sobrevalorada....
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