«Treinta años es un plazo razonable para ir a Marte»
July 5, 2007 – 7:17 amDespués de pasar seis meses en la Estación Espacial, Miguel López Alegría, de 49 años, vuelve a España y a Badajoz. El astronauta de origen extremeño se presta a explicar cómo se vive durante medio año a miles de kilómetros de la tierra. Lo hará hoy, a las 20,15 horas en el Hotel Zurbarán, invitado por Aula HOY. López Alegría, que ha viajado cuatro veces al espacio, sólo lamenta no haber puesto el pie en la luna. Ahora se plantea la posibilidad de vivir en España.
-Su estancia de medio año en la Estación Espacial ¿ha sido muy distinto a los viajes de una semana que había hecho antes?
-Es diferente. Cuando estás una semana o diez días se está sólo para trabajar. Es una vida muy intensa, de trabajo. En la Estación se tiene un ritmo de vida más ‘terrestre’. Trabajamos cinco días y medio a la semana y eso nos permite no sólo trabajar en el espacio, sino vivir en el espacio.
-¿Es duro estar tan lejos de la tierra tanto tiempo?
-No ha sido tan duro. Pasamos el tiempo libre comunicando con la familia y amigos y escribiendo un diario.
-¿Va a publicar ese diario?
-No. Forma parte de un experimento. Creen que viendo los diarios de muchos astronautas pueden sacar algunos temas comunes que son importantes para viajes de mayor duración.
-Usted ya ha dicho que se queda con las ganas de pisar la Luna.
-Sí. Me quedo con las ganas, porque seré ya muy mayor cuando el siguiente hombre pise la Luna. Estamos hablando de quince años y no puedo aguantar hasta entonces.
-¿Qué ha aportado la estación espacial a la ciencia?
-Ha hecho aportaciones a la cooperación internacional sobre todo. Y a la permanencia humana en el espacio.
-¿Se nota mucho el efecto de la estancia en el espacio sobre el organismo?
-Desde luego. Comparando lo que es la estancia de seis meses con la de dos semanas hay mucha diferencia. Después de dos semanas una persona puede aterrizar y andar casi perfectamente, y en un par de días conducir. Apenas se nota. Sin embargo, después de una misión como la que acabo de hacer se tarda más tiempo en recuperarse. Hace dos meses y medio que estoy aquí y todavía noto cansancio, falta de energía.
-¿No sería tan fácil hacer viajes tripulados a Marte?
-Hoy en día supondría un viaje de casi dos años. Nueve meses para ir, dos de estancia y otros nueve de vuelta. Es mucho. Se puede desarrollar la tecnología de propulsión que nos lleve más rápidamente, o bien habrá que inventar cómo se suministra ese viaje.
-¿Cuándo cree que se podría hacer ese viaje?
-Todo depende de la voluntad de los países y del dinero que se invierta, pero yo diría que dentro de treinta años es un plazo razonable.
-La carrera espacial empezó como una competición entre EE.UU. y la URSS, hoy son socios en la Estación Espacial.
-Sí. Los enemigos de antes son los socios y amigos de hoy.
-Usted ha compartido la vida con un cosmonauta ruso ¿Cómo le ha ido?
-Muy bien. A pesar de las diferencias culturales y de idioma nos llevábamos bien. El tercer miembro de la tripulación era un alemán que hablaba bastante bien ruso y los tres hablábamos en ruso. Para ir a una misión hay que hablar ruso. Mi compañero cosmonauta hablaba mejor inglés que yo ruso, pero nos entendíamos en los dos idiomas.
-¿Qué tal le ha ido con los turistas espaciales?
-Bien. Una subió con nosotros, y otro bajó con nosotros. La verdad es que yo antes estaba en contra de que los turistas visitaran la estación, porque no me parecía el sitio adecuado para visitas lúdicas. Pero se comportaron muy bien. Fueron muy profesionales y respetuosos. Los dos tenían sus sitios web donde millones de personas que los visitaban se enteraron de lo que pasaba a bordo. De otra manera no se hubieran interesado tanto. Yo creo que vale la pena.
-Ahora es muy caro ir a la Estación Espacial como turista.
-Vale veinte millones de dólares.
-¿Cuándo será más barato?
-Nunca. Yo dudo que haya rebajas. Lo que sí se puede organizar en un futuro son viajes suborbitales donde el turista puede experimentar lo que es la ingravidez durante unos minutos, ver la tierra y volver a casa a cenar. A lo mejor en lugar de veinte millones son 20.000 dólares.
-Cuando ven las imágenes que ustedes contemplan desde la Estación Espacial muchas personas aspiran a hacer un viaje espacial. Se habla incluso del futuro turístico de viajes a la Luna.
-Los rusos tienen un proyecto que consiste en dar la vuelta a la luna y volver. Eso ya sería más caro, quizá cien millones de dólares.
-¿Cuales son los experimentos que se hacen en la Estación Espacial que más importancia tienen?
-Lo que estamos haciendo es aprender lo que le pasa al cuerpo humano en una situación de ingravidez. Se ve qué pasa con los nutrientes qué tomamos. Se toman muestras de sangre para ver la bioquímica y saber qué le pasa al organismo. Otra cosa que se investiga es cómo se duerme. Llevamos aparatos que miden cómo dormimos y eso se compara con nuestras impresiones subjetivas sobre cómo dormimos.
-¿Cómo dormía usted?
-Bastante mal. Porque cuando estás tumbado supongo que tienes sensores que te dicen que estás tumbado. En el espacio no tenemos nada de eso. Es fácil dormir, pero es difícil quedarse dormido. Para mí es lo más complicado.
-¿Por eso no es fácil establecer colonias habitadas fuera de la tierra?
-En la Luna hay gravedad, la sexta parte de la tierra. Esa sensación de estar tumbado creo que existe. No creo que haga falta mucha gravedad, sólo un poquito.
-Nuestro cuerpo necesita sentir que pesamos.
-No sé si necesita, pero le gusta.
-La ingravidez produce cambios físicos. ¿Pero qué es lo más complicado psicológicamente?
-Para nosotros no es tan duro. Porque siempre teníamos contacto con la Tierra.
-¿Nunca se tiene la sensación de estar perdido en el espacio?
-No. Y mucho menos cuando miramos por las ventanas y vemos nuestra tierra bella.
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