September 30, 2008 – 4:08 pm

El Caudillo alzó los ojos para mirar al hombre que le mostraba su dibujo en el block. Se encontró ante la pistola calibre 22 que José de León Toral se disponía a accionar. Fue un segundo. En ese instante desde las mesas del fondo dispararon al mismo tiempo Ernesto Domínguez Puga y Pepe Batán. Una bala destrozó la clavícula de Toral, la segunda le dio entre las costillas. Álvaro Obregón se levantó manchado de sangre e impidió que los asistentes al banquete lincharan a su posible asesino. Los dos agentes de las Comisiones de Seguridad que le salvaron la vida se abrieron camino a golpes. Llegaron junto al general que había sido presidente de 1920 a 1924 y volvería a serlo desde 1928 hasta su muerte en 1968. ■ Obregón el invicto, el más grande general mexicano de todos los tiempos, el estratega que jamás perdió una batalla, repetían en la televisión y en la radio la mañana del 2 de octubre en que al fin se hizo pública la noticia de su muerte...
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